lunes, 12 de marzo de 2012

VELÁZQUEZ, UN PINTOR EXCEPCIONAL



VELÁZQUEZ

Características.

Velázquez, un pintor excepcional
La excepcionalidad de Velásquez radica en varios factores, entres ellos:
Su formación, que será un rasgo característico pues la carrera artística en la España del siglo XVII, no dejaba muchos recursos para hacer el viaje a Italia, además, su propia vida le hará formarse al lado de Pacheco , su primer maestro y con cuya hija se llega a casar y fijador de aspectos iconográficos fundamentales en la época (Cristo de los cuatro clavos) . Al final de su vida Velásquez dispondrá de una gran biblioteca, muestra de sus variado intereses (geometría, astrología…)
Su carrera artística corre pareja a su carrera cortesana, pues irá ascendiendo desde pintor de cámara del rey hasta Aposentador de palacio, llegando a entablar estrecha relación con el rey Felipe IV
En cuanto a su excepcionalidad e influencia, fue sucesivamente considerado como padre o precursor de estilo pictóricos modernos, primero del realismo y luego del impresionismo, por su técnica y por su interés por la instantaneidad (Manet: es el pintor de pintores), sin embargo su obra no debe verse con ojos actuales, sino en el entrono del artista, donde resalta aun más su carrera artística
La obra de Velázquez evoluciona a lo largo de su trayectoria.

Primera época, sevillana se caracteriza por el naturalismo, las composiciones sencillas y tenebristas, en las que emplea una gama pobre de colores con predominio de tonos ocres y cobrizos, con una pincelada prieta y lisa.
Velázquez nació en Sevilla en una época en que la ciudad andaluza , centro de las comunicaciones con las Indias, era la ciudad más importante de España.
A los 11 años ingresó en el taller de Pacheco , con cuya hija contraería matrimonio años más tarde, y de él aprendió el arte de la pintura. Pero pronto rompió con los rígidos preceptos de Pacheco en los que el dibujo era el fundamento del cuadro, para iniciar un arte más vivo . observando la realidad y copiando incansablemente los modelos con sus movimientos y expresiones.
En las obras de la etapa sevillana muestra una evidente devoción por el tenebrismo , quizás aprendido en pinturas o copias de Caravaggio que llegaran a Sevilla. Al lado de alguno obra religiosa, La Adoración de los pastores, preponderan los temas realistas ,de escenas de la vida cotidiana, como el Aguador de Sevilla o la Vieja friendo huevos. En El Aguador, interpretado como una alegoría de las tres edades del hombre en los tres personajes representados , ensaya una composición audaz en círculos con las tres cabezas, al tiempo que destaca en el primer plano el gran cántaro iluminado, recursos que repite en la Vieja friendo huevos, obras ambas que le señalan como un artista poseedor de los recursos más difíciles de la composición al tiempo que de una notable técnica lumínica.
Vieja friendo huevos, hacia 1618
Dentro de la nueva temática barroca destaca la pintura de género , dedicada a la representación de tipos vulgares y objetos ya ambientes cotidianos .Aunque existen precdentes flamencos, estos asuntos alcanzaron su definición en el siglo XVII. Velásquez dedicó parte de su producción sevillana a estos temas, mostrando un extraordinario dominio del natural . La factura lisa y el empleo de un cromatismo basado en los tonos ocres y terrosos son cualidades de su estilo juvenil , así como la utilización del tenebrismo para realzar el volumen de los cuerpos. 

 
 Puedes descargar aquí la presentación sobre los años de formación de Velázquez
1ª etapa madrileña, Velázquez viaja al corte de Felipe IV aprovechando el ascenso del Conde-Duque de Olivares, sevillano como él. Su pintura irá abandonando el tenebrismo, sustituyendo los tonos cobrizos por otros rosados y blanquecinos
Con el poayo de sus suegro , el aval de sus obras sevillanasy credenciales de notables locales consiguió trasladarse a la Corte, ser nombrado en 1623 pintor de cámara regio y gozar del favor del omnipotente Conde Duque de Olivares y de la amistad del monarca Felipe IV . Sus larga permanencia en la corte no le aparte de una vocación pictórica fiel a la naturalidad, que aplicará tanto a las personas reales como a los temas populares o mitológicos. En esa época su tiempo y su paleta se ocupan fundamentalmente en retratos y temas mitológicos, habiéndole espoleado en su dedicación a estos últimos la visita de Rubens en 1628.
Los borrachos o El triunfo de Baco. Hacia 1628
Pintada en sus primero años madrileños esta obra todavía recuerda la etapa sevillana. El tratamiento concreto e individualizado del los personajes y el interés por el detalle y las calidades dependen aun de su formación en Sevilla, aunque su factura es más suelta y concede mayor protagonismo a la luz , olvidando los sombríos fondos del tenebrismo , sin duda como consecuencia del conocimiento de la pintura veneciana en las colecciones reales. El tema mitológico aparece tratado con un realismo directo, incluso áspero, según es habitual en la pintura española de la época.
Parece que este le aconsejara que visitar a Italia , empeño que Velásquez pudo llevar a buen término con la ayuda de una bolsa real.
 
1629.Primer viaje a Italia
La estancia le hará modificar por de pronto sus preferencia cromáticas hasta aquí mantenidas , esto es, le llevará al abandono del tenebrismo , al tiempo que le hace concebir nuevas preocupaciones por el color, el desnudo y la perspectiva aérea. Obras compuestas en ese tiempo son La túnica de José y La fragua de Vulcano , tema mitológico representado con elementos estrictamente humanos , sin ampulosidades grotescas y con una leve ironía. Una comparación de La fragua con Los borrachos –obra anterior al viaje- permite comprobar la intensa evolución del arte velazqueño ; más ricos matices luminosos, composición mas dinámica, profundidad, rostros de mayor intensidad expresiva.
La fragua de Vulcano, 1630
Este cuadro , pintado durante su primer viaje a Italia, junta a La túnica de José. La influencia del ambiente artístico romano , en el que se había impuesto el rigor y el equilibrio del clasicismo , frente a los primeros años donde dominaba el caravaggismo, se aprecia ne la composición que Velázquez concbe con un orden y claridad, demostrando que su afán por aprender le llevó a estudiar también a los maestros renacentistas. 



 
A su regreso de Italia se afianza como el gran retratista de la Corte: retratos ecuestres del príncipe Baltasar Carlos, del Conde Duque de Olivares y la larga serie dedicada la rey Felipe IV , a quién retrata desde su juventud hasta la edad crepuscular con una mirada infinitamente melancólica
Pero también es el genial retratista de tipos tan curiosos y variados como los de la serie de los bufones ( El Niño de Vallecas ,El Primo) a los que trata de un modo casi redentor . Algunos temas mitológicos de esta época son retratos llenos de penetración , tales como los que dedica a dos mendigos filósofos (Esopo y Menipo)
Obra cumbre de este período es el cuadro de Las Lanzas ( La rendición de Breda) , en el cual más allá de las efigies de los caudillos que presiden la gran composición se despliega un paisaje luminoso y brumoso a un tiempo , de campos de combate y humos confundidos con los cielos nostálgicos del norte de Europa en una evanescente sinfonía de luces.
La rendición de Breda o Las lanzas
Hacia 1632
Cuando pintó este lienzo para el Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro su estilo había alcanzado ya la plenitud. En el centro de la obra sitúa a los dos adversarios : el derrotado Justino de Nassau y el vencedor Ambrosio de Spinola. El artista interpreta el encuentro con elegancia y generosidad, sin humillar la vencido , quien ve interrumpido su gesto de entregar la llave de la ciudad por le caballeroso ademán del general español. Las triunfantes lanzas hispanas separan el primer término de los lejanos fondos de paisaje en los que Velásquez, con admirable técnica discontinua y sabia gradación cromática, consigue magníficos efectos de profundidad.
Realizó Velásquez un segundo viaje a Italia en 1649 con el encargo de hacer acopio de cuadros para las galerías reales españolas , y durante su estancia en aquel país pinto el retrato del papa Inocencio X, y el de su propio criado Juan de Pareja.
Su calidad de retratista es paralela a sus dotes extraordinarias para el paisaje .Dos pequeños lienzos, Los jardines de la villa Medicis, captan la vibración lumínica mediante pequeños toques luminosos. Se anticipa aquí en mas de doscientos años al Impresionismo, hasta tal punto de parecer dos Monets del siglo XVII, celebrados por Manet y Rendir ( dos pintores impresionistas) cuando viajaron a Madrid y visitaron El Prado
El amor de Velásquez al paisaje se percibe en muchos de sus retratos en los que los personajes destacan sobre el fondo del Guadarrama; las cumbres se vislumbran envueltas entre nubes azules y blancas, en las vaguadas los bosques se desdibujan en la neblina , la distancia se consigue con una mayor acuosidad de los verdes ; una simple mancha se convierte ante la pupila del espectador en una forma – césped, tronco, o copa-
El retorno a la Corte en 1651 le dará ocasión de pintar sus obras más importantes, en las que alcanza calidades insuperables : La Venus del espejo, Las Meninas y Las Hilanderas. Estas pinturas reservan para su creador un puesto central señalan la plenitud del arte barroco , diferenciado de la tradición clásica; la distribución de las figuras en sus lienzos ha sugerido variadas interpretaciones y abundante bibliografía. En Las Meninas las escena de la entrada de la infanta Margarita con su pequeña corte de damas y enanos en el salón donde Velásquez se encuentra pintando a los reyes, le permite al gran artista plasmar una serie de magníficos retratos , incluido su autorretrato en la penumbra , y obtener efectos de profundidad dentro de una habitación por medio de la alternancia de zonas de diferente intensidad luminosa.
Algunas aportaciones de Velásquez en el manejo de la luz y la conquista de la profundidad han quedado como modelos nunca superados 
Puedes descargar aquí la presentación sobre los años finales de Veláquez 
Las Meninas
La obra
El lienzo, fechado en 1656, es una de las grandes obras del a pintura de todos los tiempos .
La infanta Margarita, hija del rey Felipe IV, es la que aparece en el centro , al lado de distintos personajes de la corte , incluso del propio pintor dispuesto delante de u lienzo
Velásquez consiguió en este magnífico cuadro la más impresionante muestra de su arte y también el mejor ejemplo de cómo la luz y el color pueden configurara formas , espacio, realidad y belleza. Es esta una composición perfectamente estructurada que logra traspasar las barreras del propio lienzo adentrándose en el mundo del espectador gracias al naturalidad que preside la escena y a la espontánea actitud de los personajes, que parecen sorprendidos por los pinceles del pintor en un momento vivo y casual de su existencia. Las figuras están insertas en una precisa articulación de planos en profundidad, los cuales son definidos sutilmente por Velásquez mediante la utilización de la luz, que destaca o diluye las formas creando la ilusión óptica de un espacio verosímil, a la vez que capta magistralmente el aire existente entre los cuerpos.

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